Ser jefe. Una mirada des-romantizada

Nadie nace sabiendo ser jefe. Es algo que nos toca descubrir y aprender sobre la marcha.

El mundo corporativo (particularmente en el área informática) es tremendamente dinámico, y ha cambiado muchísimo en los últimos años. Donde antes te caía un puesto de responsabilidad desde el cielo, porque tenías varios años de experiencia, hoy puedes elegir entre varias distintas experiencias: ser manager, ser tech lead, ser contribuidor individual, ser revisor de código... Es un mundo nuevo. Y un mundo que, hace no tantos años, no habría imaginado.

En mi última experiencia laboral, tuve la posibilidad y el privilegio de ser mánager de ingeniería (interino, pero mánager al fin), líder de equipo, y liderar proyectos. Todas experiencias muy distintas entre sí, y también con muchas similitudes. Y en lugares anteriores hice más: lideré células de trabajo, equipos de consultores, proyectos para clientes internos y externos, y algunas otras cosas. Todo me ha enseñado de estilos de liderazgo, jefatura, y cómo los caminos resultan más suaves (o no).

Creo importante empezar con una declaración fuerte, y algunas veces, impopular: no existe un estilo de liderazgo correcto, todos tienen su lugar y su función. Estamos muy acostumbrados a escuchar y leer que un jefe que micromaneja a su equipo es malo, por una miríada de razones. Y me parece, tras reflexionar sobre mi vida laboral, que hay situaciones y contextos en los que cada estilo muestra fortalezas y permite lograr mejores resultados.

Porque no existen las balas plateadas, es muy importante entender que las herramientas son para usarlas en su contexto, sí, y también para reemplazarlas después. Todo programa que es creado, es creado para ser mejorado y reemplazado. Es raro encontrar sabiduría imperecedera; todo a nuestro alrededor cambia, y es nuestro imperativo moral, incluso, cambiar con los tiempos y adaptarnos y seguir aprendiendo.

Por eso planteo la idea de una mirada desromantizada del liderazgo. Es fácil perdernos en contenido con lentes rosados en LinkedIn, donde nos cuenten lo maravilloso que es ser líder, cómo debemos inspirar y empujar a nuestros liderados a ser mejores, cuáles frameworks de trabajo son mejores en la Industria 4.0, dónde podemos encontrar las mejores frases motivacionales para regalarles a nuestros colaboradores, y por qué es importante empoderar y dar libertad a los desarrolladores sin perder el control del proyecto (eso que le llaman agilefall, y que no debiéramos replicar pero aquí estamos). La visión del líder como una persona con habilidades integrales, que inspira y saca lo mejor de todos es una mirada sumamente romántica; establece estándares que, muchas veces, son complejos de cumplir por múltiples razones, y no plantea un camino de crecimiento sino una posición binaria (o eres un mal jefe o eres un buen líder). Y, me atrevo a decir que en todas las ocasiones, nadie nace sabiendo ser jefe, ni siendo un buen líder. Es algo que nos toca descubrir y aprender, a todos, sobre la marcha.

Por eso quiero iniciar el debate, y plantear los primeros elementos de la lista. Para ser un buen líder, en mi experiencia y opinión, hay que tener tres características fundamentales, sin un orden en particular:

  • Hay que querer ser líder, las ganas de mentorear gente y de hacer una diferencia en la carrera de alguien.
  • Hay que tener experiencia siendo liderado con estilos diferentes.
  • Hay que saber que la tasa de fallo es mucho mayor que la de éxitos, y estar preparado para ello.

Si tuviera que elegir, despues de esta década trabajando, y estando en ambos lados, creo que la habilidad más importante a desarrollar para ser un buen líder, y poder inspirar a tus equipos, y generar confianza, y marcar hitos, y ser altogether una pieza importante en la estrategia de una compañía, es la siguiente:

Para ser un buen líder, hay que querer ser líder, entendiendo que tu labor será siempre de gestión de personas por sobre gestión de proyectos y tecnológica; si tu objetivo es crear soluciones bacanas, pues no seas líder de personas, sino otro tipo de líder. Si tu objetivo es crear una diferencia en la carrera de alguna persona, es el camino para ti.

Todos hemos tenido malos jefes y buenos líderes. Creo que la pregunta que cabe hacerse, con la experiencia que tenemos y hemos acumulado, es: qué quiero yo?

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